La Catequesisis
Cabe señalar que mediante la catequesis la Iglesia guía en la educación de la fe, formación de los creyentes y, en su labor están los fundamentos bíblicos, teológicos, morales y políticos.
Si bien, la misión del evangelizador consiste en promover la fe, por ende la catequesis cumple el rol de acción misionera en las personas y principalmente en la comunidad cristiana para que madure y se mantenga viva en la fe. Por ello, su finalidad será educar la fe para lograr la conversión inicial del cristiano y así se transforme en confesión de fe.
Es necesario tener en cuenta la experiencia personal y cristiana que tiene una persona que realiza la catequesis, pues en última instancia se entrega un mensaje evangelizador que se ve reflejado en la influencia personal que tiene cada evangelizador en la tierra hacia la comunidad cristiana.
Acción Catecumenal
Se señala que el proceso evangelizador está estructurado en etapas o momentos esenciales: la acción misionera para los no creyentes y para los que viven en la indiferencia religiosa; la acción catecumenal iniciatoria para los que optan por el Evangelio y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciación; y la acción pastoral para los fieles cristianos ya maduros, en el seno de la comunidad cristiana.
La etapa iniciatoria o catecumenal se define como aquella acción mediante la cual quien se ha convertido y aceptado la fe es introducido a la Iglesia a través de la catequesis, por la participación en los sacramentos, por los comportamientos morales y testimonio que brota de su incorporación. Entonces, la catequesis de iniciación es el eslabón necesario entre la acción misionera que llama a la fe y, la acción pastoral que alimenta constantemente a la comunidad cristiana
En la actualidad la iniciación cristiana tiene una importancia primordial, porque es ella el momento en que se estructura la personalidad del creyente, es la etapa en que se fundamenta la vida cristiana.
PASTORAL DE LA PALABRA
En la lectura se señala que, la pastoral de la palabra corresponde a la vida de la iglesia por su misma constitución, en este sentido la acción pastoral de
la Iglesia, que continua en la historia siendo mediación de la donación de Dios, tiene la palabra como uno de los elementos que la constituyen.
La palabra de Cristo, al ir desvelando el rostro de Dios, ha ido asegurando las posibilidades de un mundo nuevo en el que Dios reconocido como Padre hace posible la hermandad entre los hombres.
Se hace referencia a
la Homilía como lugar en el que más repetidamente
la Palabra de Dios proclama la acción litúrgica, además en ella se encuentra una explicación posterior para la vida de los fieles. Algunos de los rasgos que dan identidad a
la Homilía son, que es un tipo de predicación; pertenece a la acción pastoral de
la Iglesia acción realizada con los cristianos adultos en la fe, en la que la misión eclesial se desarrolla tanto en sus niveles intraeclesiales como extraeclesiales; está situada al interior de la celebración litúrgica; su finalidad es suscitar la acogida personal y comunitaria de
la Palabra, finalmente ayudar a crecer en la fe, en cuanto a que la fe es respuesta a
la Palabra de Dios.
La Comunión: clima y realidad de la acción pastoral
Se define la Comunión como el clima y la realidad en donde se dan las acciones pastorales. Al respecto, es importante señalar que la comunión con Dios promueve la hermandad entre los hombres.
En la actualidad todos los cristianos están llamados a demostrar verdaderamente que somos Iglesia, y eso se demuestra amando a los hermanos, ya que si no somos capaces de amar a quienes vemos, menos seremos capaces de amar a Dios a quien no vemos físicamente. La comunión no se presenta como una palabra abstracta, sino como una realidad que se vive y se siente en el seno de cada comunidad. Es así como en la vida de la Iglesia se manifiesta y se crea la comunión cuando el hombre encuentra la acogida, el cariño y la cercanía de los otros.
Ahora bien, la Iglesia celebra su comunión poniéndose en contacto con aquel que la crea, recibiendo los frutos de la redención de Cristo, por medio del Espíritu para identificarse, purificarse y afirmarse en su misión para poder ofrecérsela al mundo. Por lo tanto el vivir en comunión se logra en la entrega de la propia vida, teniendo presente que la comunión es un don el cual implica el misterio pascual y nosotros debemos responder a la misión de buscar en la comunión con los hermanos la redención.

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