Las Acciones Pastorales
La Acción Pastoral es: la acción que realiza
la Iglesia actualizando la praxis de Jesús, con el fin de implantar el Reino de Dios. Ahora bien, a partir de la lectura neotestamentaria, específicamente desde el Evangelio según San Juan, se obtiene la comprensión de la misión de Jesús, Buen Pastor, desde la trilogía: sacerdotal, profética y real. En el trabajo reflexivo de llegar a plantear la acción de
la Iglesia desde la praxis de Jesús, los primeros en asumir la doctrina tripartita fueron los protestantes (S. XVII). En tanto, en la reflexión teológica católica, la distinción de las tres funciones se alcanzó en el siglo XVIII, y en el siglo XIX se aceptó como trilogía sistemática.
Con anterioridad al Concilio Vaticano II, se habían asumido tres acciones pastorales: profética, litúrgica y de la caridad. Comprendidos éstos como los tres aspectos de la misión dela Iglesia. En la actualidad, se ha agregado una cuarta función que hace referencia a la edificación de la comunidad misma: la koinonía.
La Misión de Jesús puede ser entendida desde cuatro perspectivas: Pastor, Sacerdote, Profeta y Rey, además desde estas perspectivas,
la Iglesia fundamenta su acción pastoral, mediante las funciones de: Diaconía, Liturgia, Kerigma y Koinonía.
Pastoral de conjunto y su misión evangelizadora
La pastoral de conjunto es la acción pastoral planificada, es decir, está en estrecha relación con la totalidad de
la Iglesia local, diocesana o particular. Es un fenómeno conciliar, paralelo al fenómeno humano de la socialización.
Cabe señalar que la pastoral de conjunto se desarrolló en tres etapas: descubrimiento de la ruptura entre vida y religión, descubrimiento de la interioridad de la pastoral de conjunto descubrimiento de la dimensión diocesana de la pastoral. Cuando se analiza el sentido de la pastoral de conjunto, puede verse que se identifica teológicamente con el de pastoral y sociológicamente con el de programación o planificación. Ahora bien, la acción pastoral planificada es la respuesta específica, consciente e intencional, a las necesidades de la evangelización. Y, debe realizarse en un proceso de participación en todos los niveles de las comunidades y personas interesadas.
La acción pastoral, como toda acción, necesita un proyecto operativo o plan concreto de actuación que relacione de un modo dinámico todas las tareas que intervienen en el proceso de la misma acción.
Respecto de la planificación de conjunto, existe una serie de estructuras básicas para la planificación pastoral:
Nivel Diocesano: deben existir tres organismos diocesanos fundamentales: un consejo presbiteral, un consejo diocesano de pastoral y comisiones diocesanas de pastoral.
Nivel infradiocesano: requiere de una zona pastoral para llevar a cabo la acción pastoral. Cada zona tiene responsables que se preocupan de coordinarla, dichos responsables constituyen el consejo o comisión pastoral de la zona. A nivel infradiocesano, existe también el Arciprestazgo, que es una división territorial diocesana, que abarca varias parroquias, con objeto de conjuntar la acción pastoral de todos los sacerdotes que trabajan en dicha demarcación. También está el Consejo Parroquial, que son un grupo de feligreses, elegidos en representación de la comunidad parroquial para ayudar al párroco, como corresponsables, en el ministerio pastoral.
Nivel Supradiocesano: se desglosa en tres partes: el Colegio Episcopal, estructura originaria y constitucional dela Iglesia. El sínodo de los Obispos, es un momento central de
la Iglesia para deliberar y tomar decisiones de cara a su futuro, escoger sus responsables, manifestar su unidad y celebrar su comunión con toda
la Iglesia universal. Finalmente, Las Conferencias Episcopales, En éstas los obispos de la misma nación o territorio ejercen unidos su oficio pastoral.
Unidad y pluralidad en la acción pastoral
Podría decirse que en nuestra actualidad, existe un gran pluralismo proveniente de una progresiva secularización que afecta sobre todo a las visiones religiosas, políticas y culturales el en mundo. De este modo, tenemos:
El pluralismo social: la sociedad moderna pluralista, interviene dentro del pensamiento eclesial, provocando la multiplicación de la pluralidad teológica y pastoral, hecho que debe ser considerado como algo bueno por los cristianos, ya que es a través de esta pluralidad que podemos alcanzar la verdad del cristianismo en nuestra realidad.
Pluralidad eclesial: si bien el Vaticano II, admite la existencia de un pluralismo social, también afirma que para una aproximación, hacia una sociedad pluralista es necesario tener en cuenta algunos criterios:
· Nuestra sociedad moderna se encuentra bajo la tutela del Estado,
la Iglesia es parte de la historia y, sus miembros son ciudadanos del pluralismo social.
· En cuanto a la credibilidad de
la Iglesia en la sociedad pluralista no crece con imposiciones al cumplimiento.
· Por haber nacido el cristianismo en Occidente,
la Iglesia y su teología están impregnados de la cultura occidental.
El desafió evangélico consiste entonces, en hacer posible una unidad de comunión en la que la diversidad y el pluralismo aparezcan como una riqueza y no como un peligro dado que esta concepción pluralista abre las fronteras a una relación mas intima entre las culturas, política y la religión.
El pluralismo pastoral: cabe señalar que la pluralidad pastoral se debe a la diversidad de inculturaciones de fe, que desde la cultura se asimila como una opción de vida. El pluralismo en la pastoral debe ser aceptado como un elemento mediante el cual se puede generar una acción creativa y dinámica, es por ello aceptable que se fundamente en la práctica cristiana de la comunión.

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